ARTÍCULOS SOBRE EL BULLYING

 

¿Qué hago si me acosan en la escuela?

- Articulo para alumnos.

POR QUÉ ES IMPORTANTE

Lo que hagas puede mejorar o empeorar las cosas.

 

¿TÚ QUÉ HARÍAS?

Imagina esta situación: Thomas no quiere ir hoy a la escuela. Ni mañana. Ni nunca más. Todo empezó hace tres meses, cuando sus compañeros le contaron a todo el mundo mentiras sobre él. Luego le empezaron a poner apodos. En ocasiones, alguno se chocaba a propósito con Thomas y le tiraba los libros al suelo como si hubiera sido sin querer. Otras veces, alguien de un grupo lo empujaba por detrás y, cuando él se daba la vuelta, todos disimulaban. Ayer la situación se puso mucho peor: Thomas recibió una amenaza por Internet...

Si fueras Thomas, ¿cómo reaccionarías?

PÁRATE A PENSAR

No está todo perdido. Puedes defenderte sin dar un solo golpe. ¿Cómo?

  • NO LES HAGAS CASO. Un proverbio dice: “Todo su espíritu es lo que el estúpido deja salir, pero el que es sabio lo mantiene calmado hasta lo último”.
    Si consigues estar lo más tranquilo posible, al menos por fuera, puede que los que te acosan se aburran y te dejen en paz.

     
  • NO TE VENGUES. “No devuelvan mal por mal a nadie”. Vengarte solo empeorará las cosas.
     
  • EVITA EL PROBLEMA. “El prudente ve el peligro y lo evita”. Siempre que sea posible, huye de los que te puedan causar problemas y de las situaciones peligrosas.
     
  • SORPRÉNDELOS CON TU RESPUESTA. “La respuesta, cuando es apacible, aparta la furia”. Incluso puedes usar tu sentido del humor. Por ejemplo, si alguien te dice que estás gordo, podrías encogerte de hombros y contestar: “Pues sí, me vendría bien perder unos kilitos”.
     
  • MÁRCHATE. Nora, de 19 años, dice: “Irte sin responderles refleja madurez, fortaleza y autocontrol, algo que los que abusan de los demás no tienen”.
     
  • AUMENTA LA CONFIANZA EN TI MISMO. Los abusones se suelen dar cuenta de quién tiene poca confianza en sí mismo y probablemente no se defienda. Sin embargo, muchos se echarán atrás si ven que no dejas que te dominen.
     
  • CUÉNTASELO A ALGUIEN. Una ex profesora aconseja: “Mi recomendación es que la víctima delate a estas personas. Eso es lo que hay que hacer, y es una forma de impedir que alguien más sufra”.
     

La confianza en ti mismo te dará una fuerza que el abusón no tiene.

¿LO SABÍAS?

Además de golpes, el bullying o acoso también incluye:

 

Agresiones verbales. “Nunca olvidaré sus insultos y las cosas que me decían. Me hacían sentir despreciable y que no servía para nada. Me habría dolido menos que me pusieran un ojo morado” (Celine, 20 años).

 

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Rechazo social. “Mis compañeros empezaron a excluirme. Si me acercaba a su mesa para comer con ellos, daban a entender que no había sitio para mí, aunque sí hubiera. Me pasé todo el año llorando y comiendo sola” (Haley, 18 años).

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Ciberacoso. “Parece una exageración, pero se puede arruinar la reputación —o hasta la vida— de alguien tan solo tecleando unas cuantas palabras en la computadora” (Daniel, 14 años).

¿CUÁNTO SABES?

¿VERDADERO O FALSO?

RESPUESTAS

Los abusones existen desde hace miles de años.

1 Verdadero. Por ejemplo, la Biblia habla de unos seres conocidos como los nefilim, nombre que significa “derribadores” o “los que hacen caer a otros” (Génesis 6:4).

El bullying es algo inofensivo. No es tan grave.

2 Falso. Muchos jóvenes han llegado a suicidarse a causa del bullying.

La mejor manera de detener al abusón es peleando.

3 Falso. Por lo general, los abusadores son más fuertes físicamente; no vale la pena defenderse a golpes.

Si ves que acosan a alguien, lo mejor es no decir nada.

4 Falso. En este caso, quedarte callado te convierte en cómplice del abuso. Serás parte del problema y no de la solución.

Muchas veces, los abusadores se hacen los valientes para disimular su inseguridad.

5 Verdadero. Aunque algunos abusones se creen superiores, muchos son inseguros y necesitan humillar a otros para sentirse mejor.

Los abusones pueden cambiar.

6 Verdadero. Con la ayuda de otros, estas personas pueden cambiar su manera de pensar y actuar.

 

PREPARA UN PLAN

Si alguien me acosa, ¿qué haré o diré?

 

 

 

 

Cómo hacer frente al acoso

– Articulo para Padres

“[El acoso] es una conducta aprendida, y todo lo que se aprende puede desaprenderse.”—Doctora C. Sally Murphy.

TANTO el acosador como su víctima precisan ayuda. El primero tiene que aprender a relacionarse con los demás sin abusar de su poder, y el segundo necesita sugerencias prácticas que le ayuden a lidiar con el problema.

Con frecuencia, quienes recurren a la intimidación no saben tratar a los demás y son incapaces de ponerse en el lugar de sus víctimas.

Necesitan, por tanto, que alguien los observe de cerca y les enseñe a comunicarse adecuadamente.

El libro Take Action Against Bullying señala: “A menos que aprendan y adopten nuevas pautas de conducta, nunca dejarán de hostigar a otras personas. Intimidarán a su pareja, a sus hijos y posiblemente a sus subordinados”.

 

Enseñe a sus hijos a no ser abusones

Enseñar a los niños desde pequeños a demostrar empatía puede evitar que se conviertan en unos abusones. Por tal razón, maestros de distintos países están practicando un nuevo método educativo denominado educación emocional, cuyo objetivo es ayudar a los alumnos desde temprana edad —empezando desde los cinco años— a comprender los sentimientos ajenos y a tratar al prójimo con bondad. Aunque todavía no se han recopilado muchos datos estadísticos sobre los efectos de dicho método a largo plazo, los primeros resultados indican que los niños con los que se ha probado son menos agresivos que los demás.

Ahora bien, los padres no deben esperar que un programa escolar se encargue totalmente de la educación emocional de sus hijos. Si usted no quiere que su hijo se convierta en un acosador, tiene que enseñarle, de palabra y con el ejemplo, a tratar a la gente con dignidad y respeto.

¿De qué ayuda dispone? Seguramente tiene a su alcance un excelente —aunque subestimado— manual educativo: la Biblia. ¿Cómo puede serle de utilidad?

Para empezar, la Biblia muestra con claridad el sentir de Dios sobre el acoso: lo detesta. Dice respecto a Él: “Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia” (Salmo 11:5). Por otro lado, la biblia indica que Dios sabe muy bien lo que está sucediendo. Señalan, por ejemplo, que el Creador sintió pesar, o dolor, “a causa de [los] opresores y de los que [...] trataban a empujones” al pueblo de Israel (Jueces 2:18). De hecho, en numerosas ocasiones castigó a quienes abusaban de su poder y maltrataban a los débiles e indefensos (Éxodo 22:22-24).

 

La Biblia también explica cómo mostrar empatía. A este respecto, Jesús nos brindó el siguiente consejo, quizá el más famoso de la historia: “Todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos”. Enseñar esto a los niños no es tarea fácil. Al contrario, en vista de la tendencia infantil hacia el egocentrismo, requerirá de usted mucho esfuerzo, persistencia y un buen ejemplo. Sin embargo, dicho empeño merece la pena. Si sus hijos aprenden a ser bondadosos y compasivos, la mera idea de maltratar a alguien les será repulsiva.

 

Ayuda para las víctimas

Las víctimas del acoso —en especial los jóvenes— afrontan un gran reto: mantener el equilibrio emocional bajo presión. Si alguien lo está hostigando a usted, tenga presente que su objetivo es hacerle perder el control, ponerlo furioso o aterrorizarlo. Si se encoleriza o si rompe a llorar y expresa su dolor o temor, está dándole al acosador lo que desea, y posiblemente este intentará provocarlo para que reaccione de la misma forma una y otra vez.

¿Qué puede hacer? Preste atención a las siguientes recomendaciones.

  • Mantén la calma; no cedas a la ira. “Depón la cólera y deja la furia”. Si pierdes los estribos, el acosador te controlará, y es probable que hagas cosas de las que luego te arrepientas.
     
  • Intenta no abrigar deseos de venganza. Las represalias a menudo tienen un efecto contrario al deseado. De todos modos, desquitarse no reporta verdadera satisfacción. Una joven a la que golpearon cinco chicas cuando tenía 16 años recuerda: “Me prometí a mí misma que me vengaría. Así que pedí ayuda a mis amistades, y les dimos un escarmiento a dos de las muchachas que me habían atacado”. ¿Qué efecto tuvo dicha acción en ella? “Sentí un gran vacío en mi interior”, comenta. A partir de entonces, su propia conducta empeoró.

Recuerda, pues, estas sabias palabras: “No devuelvan mal por mal a nadie”.

  • Si la situación comienza a ponerse muy tensa, márchate enseguida. “Antes que haya estallado la riña, retírate”. Y de ser posible, procura evitar a quienes tienden a acosar a los demás. 
     
  • Si el acoso persiste, quizás tengas que hablar claro con tu agresor. Escoge un momento en el que estés tranquilo, mírale a los ojos y dirígete a él en un tono firme y calmado. Dile que no te gusta lo que está haciendo, que no es divertido y que te causa dolor. No lo insultes ni lo provoques.
     
  • Habla con un adulto responsable y comprensivo acerca de tu problema. Sé específico y pídele que te ayude.
     
  • Reconoce tu valía como persona. El agresor quizá desee que pienses que no vales nada y que te mereces que te traten así. Pero él no es tu juez. De modo que es tu hostigador el que se rebaja con este tipo de comportamiento.

 

Padres, protejan a sus hijos

Los padres también han de enseñar a sus hijos desde temprana edad a saber tratar con los abusones. Por ejemplo, pueden ensayar con ellos cómo demostrar seguridad en sí mismos.

Incluso la postura —caminar erguido— envía un mensaje sutil que disuade a algunos acosadores. También es útil mirar directamente a los ojos, dejar las manos y los brazos relajados y hablar con voz firme. Los padres deben enseñar a sus hijos a marcharse cuando sea necesario, a evitar a los abusones y a pedir ayuda a un adulto de confianza, como por ejemplo a un maestro.

Para acabar con el acoso es fundamental educar a la familia. Los padres que dedican tiempo a sus hijos y escuchan con paciencia y empatía sus preocupaciones infunden en ellos la seguridad de que se les necesita, se les ama y se les apoya. Muchos profesionales en el campo de la crianza de los hijos y los problemas entre niños animan a los padres a inculcar en sus pequeños una opinión positiva de sí mismos. Esta actitud saludable los hace un blanco menos atrayente para los abusones.

Ahora bien, hablar con los hijos no es suficiente. Todos los miembros de la familia tienen que aprender a tratar a los demás con respeto y dignidad y a cultivar la cualidad de la empatía. Así pues, los padres no deben permitir la intimidación en su hogar. Este ha de ser un refugio seguro donde reinen el amor y el respeto.

 

El fin del acoso

En la actualidad se lleva a cabo en varios países un programa educativo sumamente eficaz, con el que se están cosechando muy buenos resultados: el programa de Educación Emocional. Mediante dicho programa se enseña a las personas a vencer sus tendencias agresivas, a convivir en paz con los demás y a tratar al prójimo con respeto y dignidad. Se ha incluido en nuestra propuesta.

 

Para recordar:

No hay nada de vergonzoso en marcharse cuando lo acosan a uno.

En un sano ambiente familiar, los niños aprenden a afrontar todo tipo de acoso.

Enseñe a sus hijos a hablar a los abusones con claridad y firmeza, pero con tacto.

 

 

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